Fidencia
Hay personas que no solo hilan fibra, hilan toda una vida de experiencia.
Fidencia es una de las mujeres que forman parte de Hilandia. Aprendió a hilar con apenas cuatro años y, desde entonces, sus manos no han dejado de conversar con las fibras.
Le pongas un huso, una rueca, un palo encontrado en el parque o cualquier fibra por delante, ella siempre encuentra la manera de convertirla en un hilo fino, uniforme y lleno de intención.
No es magia. Es el resultado de una vida entera aprendiendo, observando y practicando. Esa profesionalidad que no necesita palabras porque se ve en cada giro y en cada metro de hilo.
En Hilandia tenemos la suerte de seguir aprendiendo de mujeres como Fidencia, guardianas de un saber que merece seguir vivo. 🐑
María Ángeles
Hoy queremos que conozcas a María Angeles, una mujer de energía inagotable y de esas personas que nunca dejan de aprender. No hay una técnica nueva que le dé miedo ni un reto que no esté dispuesta a intentar.
Entre sus manos la lana pasa por todas sus etapas: la lava, la carda, la hila, trabaja en el telar, teje con dos agujas y también con ganchillo. Para ella, cada proceso es una oportunidad para descubrir, mejorar y seguir creciendo.
Pero en Hilandia no solo cuida de las fibras. También pone orden entre los números y es nuestra experta en finanzas. Porque un proyecto como el nuestro necesita tanto manos que transformen la lana como personas capaces de sostenerlo con rigor y compromiso.
Su curiosidad, su entusiasmo y sus ganas de aprender nos recuerdan que la artesanía también se construye con valentía: la de atreverse a empezar una técnica nueva una y otra vez.
Qué suerte tenemos de contar con María Angeles en Hilandia.
Penélope
Seguimos presentando a las protagonistas de Hilandia.
Hoy queremos hablarte de una mujer muy especial: Penélope.
No llegó al estudio por casualidad. Nació de las manos, la paciencia y la imaginación de Pepa, una de las mujeres de Hilandia, que la creó desde cero para acompañar el tapiz «Penélope y los cuatro susurros», la obra que se convirtió en el eje del Festival Ávhila 2026.
Cada detalle cuenta una historia. Su estructura, la cabeza, el cabello trenzado con lana, el velo de tul rematado con una delicada rejilla dorada de ganchillo, el vestido tejido en lana, los zapatos, los anillos, los collares… No le falta un solo adorno. Todo ha sido creado artesanalmente para dar vida a un personaje que representa la espera, la fortaleza, la creatividad y el hilo que une pasado y presente.
Desde su creación, Penélope nos acompaña en talleres, exposiciones y encuentros. Es una presencia silenciosa que despierta miradas, invita a hacer preguntas y nos recuerda que la lana también puede contar historias.
Gracias, Pepa, por regalarle un lugar en Hilandia y por demostrar que, cuando unas manos crean con paciencia, los personajes acaban teniendo alma.
Ana
Hoy queremos presentar a Ana, una de nuestras mujeres de Hilandia.
Nos conoció en el Día Mundial de Tejer en Público. Le gustó nuestro proyecto, nuestra manera de hacer y, sobre todo, ese hilo invisible que une a las personas cuando comparten una pasión. Y decidió quedarse.
Desde entonces, Ana no ha parado de involucrarse y participar activamente en cada proyecto, cada reto y cada aventura que se nos ocurre.
Es una experta en ganchillo y se ha integrado perfectamente en nuestro grupo, aportando su saber hacer, su entusiasmo y esas manos capaces de convertir un hilo en pequeñas historias. También domina el arte de los amigurumis, una técnica que requiere paciencia, precisión y mucha habilidad, y que se ha convertido en una pieza importante de nuestro Reto de las Mujeres de Hilandia.
Hoy Ana posa en uno de sus rincones favoritos del Estudio Hilandia: junto a nuestra instalación de flores de lana, una creación colectiva que nos acompañó en las Jornadas Medievales de 2025 y que, gracias al trabajo y la ilusión de muchas manos, nos ayudó a conseguir un galardón.
Porque en Hilandia cada persona que llega deja un hilo. Y cuando esos hilos se encuentran, nace algo mucho más grande que cualquiera de nosotras.
Gracias, Ana, por quedarte y por seguir tejiendo con nosotras
Pepa
Hoy queremos presentarte a Pepa, una de las grandes almas de Hilandia.
Pepa es puro entusiasmo, optimismo y alegría. De esas personas que, cuando aparece un reto, en lugar de preguntarse si será posible, simplemente se ponen manos a la obra.
No hay desafío que se le resista: crear desde cero a nuestra Penélope, imaginar un nuevo diseño, coser de manera creativa trozos de lana que terminan convertidos en una divertida manta o llenar nuestras experiencias de flores de todos los colores y formas, muchas de ellas nacidas en sus noches de insomnio.
Y si hay un proyecto, allí está Pepa. Siempre dispuesta a aportar, a ayudar y a compartir su tiempo y su saber hacer de manera generosa y desinteresada.
Pero, sobre todo, Pepa aporta algo que no se puede aprender en ningún taller: esa capacidad de contagiar ilusión, de encontrar una solución cuando parece que no la hay y de hacer que cada proyecto sea un poquito más alegre porque ella está.
Si Hilandia fuera una madeja, Pepa sería uno de esos hilos imprescindibles que la mantienen unida.
Porque sí, podemos decirlo sin ninguna duda: Pepa es una de las grandes almas de Hilandia.
Merche
Hoy queremos presentarte a Merche, una de esas mujeres imprescindibles que hacen que Hilandia sea lo que es.
Merche lleva años caminando a nuestro lado y, proyecto tras proyecto, ha ido dejando su huella en cada una de nuestras creaciones.
Es una gran costurera, de manos precisas y mirada atenta, capaz de trabajar con una paciencia infinita en cada detalle para conseguir que nuestras ideas cobren vida.
Cuando nos embarcamos en una nueva aventura, sabemos que podemos contar con ella. Es de esas personas que hacen posible lo que a veces parece imposible, que encuentran la manera de resolver cada reto y que ponen rigor y cuidado allí donde otros solo ven un trozo de tela o un hilo.
Merche también comparte su saber. Es una magnífica profesora de ganchillo y de punto, generosa a la hora de enseñar y de transmitir todo aquello que ha aprendido a lo largo de los años.
Y entre tantas cosas que ha hecho por Hilandia, hay una que nos hace especial ilusión recordar: los vestidos medievales que creó para nosotras, con los que nuestras historias textiles también pudieron vestirse y salir a encontrarse con el público.
Merche es recta, constante, trabajadora y profundamente comprometida. Quizá no sea siempre la que más ruido hace, pero su trabajo está presente en todos nuestros proyectos, sosteniéndolos desde dentro y haciendo que cada puntada llegue exactamente donde tiene que llegar.
Hay personas que acompañan un proyecto y hay personas que consiguen que ese proyecto exista.
Merche es, sin duda, una de ellas.
Valentina
Hoy queremos presentarte a Valentina, una de esas personas que llegan a tu vida casi por casualidad y terminan convirtiéndose en imprescindibles.
Nos conocimos hace años, de manera fortuita, y desde entonces hemos creado juntas cientos de proyectos, historias y aventuras. Porque si hay algo que Valentina sabe hacer especialmente bien es tejer historias.
Teje con las manos, en bajo lizo y en alto lizo, con una precisión y un cuidado extraordinarios, sabe tejer hasta calcetines… .
Pero también teje con las palabras, con la imaginación y con esa capacidad suya de convertir cada idea en algo mucho más grande.
Cuando le propongo un proyecto, nunca se limita a hacerlo tal y como se lo cuento. Siempre le da una vuelta, encuentra otra mirada, añade algo nuevo y consigue que aquello que imaginábamos termine siendo todavía mejor.
Valentina crea historias textiles para cada evento y sabe contarlas de una manera tan especial que consigue que los niños se queden sin palabras cuando la escuchan. Es una gran maestra de ceremonias, capaz de conducirnos por cada aventura y hacer que todos queramos formar parte de ella.
Pero, sobre todo, Valentina cuida. Cuida los detalles, cuida los proyectos y, especialmente, cuida a todas las mujeres que formamos parte de esta asociación. Su manera de estar, de acompañar y de mirar por las demás es uno de esos hilos invisibles que mantienen unido nuestro grupo.
Valentina es creatividad, precisión, imaginación y cuidado. Es historia, es relato y es encuentro.
Y nosotras solo podemos preguntarnos una cosa:
¿Qué sería del Estudio Hilandia sin Valentina?
La respuesta es fácil: no sería lo mismo.
Lucía
Hoy queremos presentaros a Lucía, la más joven de nuestras socias.
Lucía es de esas personas que no necesitan hacer ruido para estar presentes. Es callada, algo tímida y tiene una manera muy especial de observar el mundo que la rodea.
Quizá por eso observa a través de la cámara de fotos.
Lucía es quien pone mirada a muchos de nuestros proyectos y quien se encarga de recoger, con su cámara, todo lo que sucede en los eventos de Hilandia. Sus fotografías guardan momentos, gestos, sonrisas y pequeños detalles que, de otra manera, se perderían. Gracias a ella, nuestras historias también quedan atrapadas en imágenes.
Y además de fotógrafa, es una gran tejedora de ganchillo. Sus manos saben transformar el hilo con la misma delicadeza con la que sus ojos saben encontrar ese instante que merece ser fotografiado.
Pero hay otra faceta de Lucía que nos encanta especialmente: su manera de estar con los niños. Cuando organizamos talleres infantiles, se entrega a ellos con una paciencia y una dulzura especiales. Los escucha, los acompaña y sabe conectar con ellos de una forma natural, haciendo que se sientan cómodos y protagonistas de cada experiencia.
Aunque no siempre viene al Estudio Hilandia, Lucía está pendiente de nosotras, de nuestros proyectos y de todo lo que hacemos. Porque hay muchas maneras de formar parte de un grupo, y la suya es esa presencia tranquila y atenta que siempre está cuando se la necesita.
Y, por supuesto, no podemos hablar de Lucía sin hablar de Bico.
Bico es su compañero inseparable, su sombra y, probablemente, su asesor de confianza. Antes de hacer cualquier cosa, Lucía le mira y espera su aprobación. Y él, con esa mirada de perro fiel que parece entenderlo todo, decide si adelante… o mejor pensárselo un poco más.
Son inseparables.
Lucía y Bico, Bico y Lucía. Siempre juntos, compartiendo caminos y aventuras.
Y así, entre fotografías, ganchillos, niños y miradas cómplices, Lucía va dejando su propio hilo en Hilandia.
Un hilo discreto, delicado y silencioso, pero imprescindible para contar nuestra historia.
Pilar
Hoy queremos presentaros a Pilar, una de esas mujeres que siempre están dispuestas a echar una mano y a sumarse a lo que haga falta.
Pilar es elegante, culta y curiosa, y tiene algo que nos encanta: esas ganas de agradar y de hacer que las cosas salgan bien. Cuando aparece un nuevo proyecto, un evento o una idea, sabemos que podemos contar con ella.
Y tiene un talento muy especial que en Hilandia aprovechamos muchísimo: tiene una letra preciosa. Tanto, que muchos de nuestros carteles, letreros y pequeños mensajes pasan por sus manos. Donde nosotras vemos una hoja en blanco, Pilar consigue que las palabras se conviertan también en parte de la decoración.
Pero sus manos también hacen maravillas con la lana. Pilar es capaz de coger cualquier resto que tengamos por el Estudio —un color de aquí, otro de allá, una hebra que parecía demasiado pequeña para aprovechar— y convertirlo en una bufanda multicolor llena de vida.
Porque donde otras personas ven restos, Pilar ve posibilidades.
Y si hay algo que podemos afirmar con total conocimiento de causa es que Pilar también tiene unas manos maravillosas en la cocina. Cocina fenomenal, y doy fe de ello.
Porque en Hilandia cada mujer aporta algo diferente: unas hilan, otras tejen, otras cosen, otras cuentan historias… y Pilar escribe, transforma, cocina, acompaña y siempre encuentra una manera de estar.
Esos pequeños gestos, hechos con discreción y generosidad, son también los que van construyendo Hilandia.
Gracias, Pilar, por estar siempre dispuesta.