Taller de cuencos de lana
En el inspirador espacio de Estudio Hilandia celebramos un taller dedicado a la creación de cuencos de lana en tres dimensiones. Fuimos nueve personas con ganas de experimentar y aprender una técnica artesanal que combina tradición y creatividad contemporánea.
Trabajamos principalmente con lana merino blanca como base, un material suave, versátil y agradecido, ideal para iniciarse en el modelado tridimensional. Para la decoración utilizamos lana merino negra y de distintos colores, lo que nos permitió jugar con contrastes, superposiciones y efectos visuales muy personales.
La sesión estuvo guiada por María, quien nos acompañó paso a paso, compartiendo su conocimiento y su manera sensible de entender el trabajo con la fibra
El proceso creativo: de la fibra al volumen
Comenzamos extendiendo capas de lana merino blanca, creando una base uniforme que más adelante daría estructura al cuenco. Aprendimos a colocar la fibra en distintas direcciones para aportar resistencia y estabilidad a la pieza.
Después llegó uno de los momentos más estimulantes: la decoración. Añadimos lana negra y de colores sobre la superficie blanca, componiendo formas orgánicas, líneas, espirales o manchas abstractas. Cada diseño reflejaba la personalidad de quien lo creaba.
Con agua, jabón y un trabajo constante de presión, fricción y paciencia, la lana comenzó a transformarse. Poco a poco, la fibra se fue compactando hasta adquirir consistencia y volumen. Descubrimos cómo trabajar el interior, cómo definir los bordes y cómo dar forma al vacío para convertir una superficie plana en un objeto tridimensional.
El resultado final: piezas únicas y llenas de carácter
El resultado fue una colección de cuencos completamente distintos entre sí. Algunos presentaban formas redondeadas y suaves; otros eran más abiertos, con bordes ondulados y expresivos. Hubo composiciones minimalistas en blanco y negro, y otras vibrantes, llenas de color y energía.
Más allá de la belleza de las piezas, nos llevamos la satisfacción de haber creado algo con nuestras propias manos. Cada cuenco es ahora un recuerdo tangible de una experiencia compartida, de aprendizaje y de creatividad en comunidad.








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